8 de febrero de 2017
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Barcelona Games World + RetroBarcelona 2016 - 1ª parte

2/08/2017
Antes de empezar quisiera pediros disculpas. Disculpas por la larga espera (parece que han pasado siglos desde que anuncié esta entrada allá por octubre). Falta de tiempo y de medios para hacerlo, han supuesto un mayor obstáculo del que esperaba. Atrás queda la vorágine, las mil y una emociones. Los encuentros, ilusiones, y todo un cúmulo de sensaciones, las cuales intenté disfrutar desde el principio hasta el final como el niño que un día fui. Retrobarcelona 2016 ya ha pasado. La feria de corte retro más importante del territorio peninsular en España ha dicho "hasta aquí". Quién sabe si hasta la próxima edición. Y entretanto, como entusiasta y asistente que escribe en este blog, trataré de haceros llegar y disfrutar gran parte de lo que allí pude ver. Dividido esta vez en dos entradas como resumen (Segunda Parte), y que serán completadas una vez sea posible, con material gráfico a través del canal de RetroNewGames en YouTube.

Primera parte

Barcelona Games World


Llegado el día, empezó la romería.

Fue sin duda mi bautizo como aficionado en un evento similar -o de cualquiera que estuviera ligado a los videojuegos sin ser una Party dedicada enteramente al PC- Unas veces por motivos económicos, otras por logísticos, el caso es que iban sucediéndose por mi agenda distintos eventos y ediciones a los que al final nunca podía asistir. Se hace bastante duro como aficionado el vivir a cientos de kilómetros de las ciudades protagonistas como Barcelona o Madrid. Muchos de vosotros lo sabéis.

Carreras con el coche, llamadas a medio desayuno con todavía las tostadas entre manos. Apretones (de manos, mal pensados), abrazos, y alguna que otra sorpresa de última hora... Desde el minuto uno en el que entré por la puerta de expositores hasta el momento en que dije adiós a la feria, Retrobarcelona (6,7,8 y 9 de octubre) ha sido por y para siempre una de las mejores experiencias que he podido vivir como aficionado a los videojuegos.

Llegada.

Tras un viaje eterno de al menos 16 horas pero harto interesante, mis pies obtuvieron reposo por fin en una localidad próxima al evento en la misma provincia de Barcelona; a sólo unos kilómetros de la Ciudad Condal. Rodeado de la tranquilidad más absoluta y a menos de una hora sin atascos.

Contacté para entonces con Jordi (Murshus de GameMuseum) a fin de avisarle de mi llegada tal y como le había prometido. Al día siguiente nos encontraríamos en la misma entrada del recinto para explicarme con relativa calma por dónde y cómo me iba a mover. Un abrazo bien grande desde aquí porque sé que el pobre estaba hasta arriba con los preparativos, y preocuparse por mí era un tiempo precioso que no iba a recuperar.

Primer día.

La mañana siguiente estaba realmente nervioso. Con la misma inquietud de un chaval. Apenas quedaba una hora para acudir a la cita más importante del año y esta vez no se iba a escapar..

Bajada al infierno... desde Montjuic.. Con el recinto al fondo derecha.

Con el tráfico en mi contra, me puse en marcha escogiendo el trayecto más cercano a la costa y que me llevaba por la parte más al este del impresionante cementerio de Montjuic. Los accesos a la ciudad colapsaban por momentos (cualquiera que haya visitado Barcelona en hora punta sabrá de lo que hablo), así que decidí llamar a Jordi para avisarle de mi impuntualidad. El tráfico, el gran mal de las grandes ciudades junto a la necesidad imperiosa de aparcar, no me iban a detener.

Colas

He de decir que a pesar de que lo esperaba, me sorprendió bastante el hecho de que ya hubiera muchísima gente a las puertas para poder entrar por uno de los accesos (había dos) desde bien temprano. Muy gratificante comprobar y descubrir las reacciones y comentarios de parte de las numerosas personas que guardaban turno. Todos por igual y para lo mismo. Hermanados de alguna manera por el amor y afición a los videojuegos. Tampoco faltó a media tarde la otra cara de la moneda, y sobre todo el segundo día, al poder observar episodios de crispación por parte de gente que se había quedado sin entrada y que venía desde bastante lejos. Casi todas las entradas se habían vendido al precio de 12€ a través de web, y para cuando uno llegaba a taquilla (15€) éstas ya se habían agotado.

Al cabo de unos minutos, Jordi apareció muy sonriente. Habíamos hablado en muchísimas ocasiones a través de Skype o Twitter, pero nunca había tenido el placer de conocerle físicamente. Un tío muy majo que demostró también ser una persona bastante seria y cabal. Virtudes que siempre se han de agradecer y que no abundan. Así que tras un fuerte abrazo y hechas las presentaciones, por fin accedimos al recinto. Un tanto atropellado al principio en mi intento de quedarme con cada uno de los detalles, pero enchido y satisfecho porque ya por fin estaba allí.

Colas aguardando para entrar. Existían dos accesos.

Como muchos sabréis, Retrobarcelona se hallaba esta vez incluida dentro de la Barcelona Games World en su primera edición en España, y a todas luces un referente de cómo debe de ser una feria de este tipo; una decisión que a mi parecer le hace más daño que bien al certamen retro como así lo he expresado en anteriores entradas, pero que sin embargo permite no sólo acceder a un mayor espacio para expositores sino también una cantidad mucho mayor de visitantes, interesados o no por el mundillo retro.

Nada más cruzar el umbral de la nave (uno de los tres pabellones dedicados), ya pude constatar la enormidad del evento. Los más importantes desarrolladores, compañías y Third Party se daban cita allí dentro. La parafernalia de la que hacían gala cada uno de los stands era absolutamente impresionante aunque se dejaba notar el peso de las compañías de peso como MicrosoftSony o Nintendo, con recursos y espacios muy por encima de todos los demás. Mi paso por el primero de los pabellones, y el menos iluminado, dedicados a títulos modernos y vanguardistas fue bastante fugaz en un primer momento, aunque con la acreditación ya en mano y tras pasar el primero de los puntos de control, decidí volver más tarde para echarle un vistazo en profundidad. Después de todo y ya que estaba allí, no me iba a hacer daño alguno ver lo que la actualidad y el futuro más inmediato estaba tramando.

Subida al pabellón de Retrobarcelona

Fue como si de repente hubiera tocado el cielo: dos largas escaleras mecánicas nos conducían lentamente hasta el segundo piso pasando por encima del piso inferior del pabellón. Todo un señor segundo piso dedicado enteramente al retrovicio. Allí algunos de los encargados ultimaban detalles con verdadero nerviosismo, aguardando la llegada de los primeros visitantes. Nada que ver el lugar con el reservado para ediciones anteriores -tal y como me hicieron saber la mayoría de los expositores recordando que en la de 2015 apenas se podían mover espalda contra espalda- y la verdad es que el tamaño de las instalaciones era realmente impresionante y todavía más evidente a aquellas horas en las que aún faltaba el grueso de visitantes por llegar.

Al fondo tocaríamos el cielo subiendo las escaleras mecánicas. RetroBarcelona.

No había tiempo que perder antes de que todo aquello se pusiera hasta los topes (sólo dos horas más tarde casi no cabía un alfiler en el resto de pabellones). Tras un breve vistazo para ubicarme y tras saludar también a Carlos (Sikus) y a la que es su pareja; ambos excelentes sin ninguna duda, decidí deambular por entre los pasillos a la espera de encontrarme con alguien más. Nombres, logotipos, caras que me sonaban...  Se me hacía realmente extraño y a la vez emocionante coincidir de manera física con tanta gente que hasta ese momento sólo conocía a través de un monitor. Me sentía además como un niño entre tanto cachivache electrónico y videojuegos, como si de pronto me hubiera sumido en un profundo sueño del que nunca querría despertar.

Barcelona Games World. El evento.

Justo antes de comer, aproveché las horas que me quedaban para volver tras mis pasos y disfrutar de lo que me ofrecía el resto del evento. No tardaría demasiado en convertirse en un auténtico hervidero de gente y a cada minuto que pasaba menguaban mis posibilidades para probar algún juego sin pelearme por un hueco. Era como tener de repente en tus manos todos los dulces del mundo y no saber por dónde empezar.

Cada uno de los stands se habían trabajado bastante su puesta en escena.

En un espacio que a pesar de ser muy amplio (algo que era de agradecer para no sentir el agobio característico de este tipo de eventos) y disponer de zonas un tanto desangeladas por las que caminar sin tropezarse, los protagonistas indiscutibles eran la ingente cantidad de monitores y recursos destinados a entretener al personal. En ningún momento tuve la sensación de agotamiento o hastío. Allá donde dirigiera la mirada siempre había algo que hacer o disfrutar. Algunas chicas y chicos Cosplayers, y entre ellos participantes de algunos de los concursos del mismo tipo, se paseaban aceptando con cierto estoicismo el que numerosos curiosos los pararan a cada instante para inmortalizarse.  Me sorprendió gratamente ver rostros amables y cuerpos realistas, algunos demasiado, e incluso los que estaban contratados por los organizadores no respondían al tópico de tío cuadrado o chica de portada.

A media mañana ya se iba notando la llegada del público más afín a la feria. Adolescentes y jóvenes, veinteañeros en su mayoría que en ese momento los había que parecían poco menos que grouppies desenfadadas, notándose entonces el motor de la misma comenzando a rugir. Lugares como el reservado para presentar la demo de Final Fantasy XV y otros como el dedicado a Resident Evil 7, sobre todo en este último caso, acaparaban junto a los pabellones de Sony Nintendo, gran revuelo y expectación entre los chavales. La primera por ser la última obra maestra de Square Enix, y la segunda por su puesta en escena en el marco de un viejo caserón; ambas difícilmente accesibles debido a la gran cantidad de asistentes. En el caso de Capcom, y que también servía para probar las gafas 3D de Sony: PlayStation VR, era necesario pedir cita con horas de antelación. Hubo gente que estuvo esperando su turno durante al menos una hora.

Cual pollo descabezado, intenté llevar un orden a la hora de visitar las distintas dependencias y stands con mayor o menor acierto. En la entrada te daban un mapa pero que me aspen si lo abrí alguna vez. Muchos de los escaparates reconozco que apenas les presté atención como por ejemplo los dedicados a telefonía móvil; un campo que a pesar de ser incipiente y estar en racha sigue sin acaparar del todo mi atención. Nintendo y sus portátiles también contaban con su propio espacio en la feria, con muchas de sus máquinas más conocidas como la nueva 3DS en funcionamiento y juegos de todo tipo; muy cerca de su nueva pequeña mimada como es la a estas alturas sorprendente Mini NES.

También hubo un momento para pegarse sin que corriera la sangre gracias a Tekken 7 La criatura de Namco se dejaba tocar por primera vez por el público en toda una suerte de ring de boxeo profesional. Éste, junto al nuevo Xenoverse de Dragon Ball, mostraban una demo jugable que en esta ocasión sí llegué a probar. El problema de la primera saga, y os lo dice un aficionado a las entregas de PlayStation y Arcade, es que se ésta se ha hecho demasiado predecible y repetitiva con el paso de los años y sin apenas innovación. Accedí a la última media hora de una presentación de Final Fantasy XV , en la que algunos de sus artistas gráficos explicaban los pormenores del juego de Square (con niños rata a punto de desmayarse incluidos (visto en directo) y un chocobo tamaño real como colofón final. Incluso me atreví a a entrar en el "estadio" creado para la ocasión y escenario de varios torneos, en el que youtubers famosos y aficionados disfrutaron de lo lindo a través de unos gigantescos monitores con títulos multijugador de tipo masivo como League of Legends o el shooter táctico Counter Strike. Impresionante, la verdad. Era realmente difícil acudir a todos los eventos o guardar sitio para probar muchos de los videojuegos. La mayoría sólo pude limitarme a verlos desde fuera, como en el stand de Pokemon, WRC, y un largo etcétera que mejor no pensar.

Para entonces y ya al mediodía, era casi imposible moverse.

Final Fantasy XV. Nada más que decir.

Podríamos enumerar a muchos de los videojuegos que allí se dieron cita y a los que pude tan sólo dedicarle unos minutos. Desde Forza Horizon 3 (para el que al igual que con Resident Evil 7 había que pedir hora si uno quería probarlo), hasta el nuevo Farming Simulator 17 con tractor incluido y sombrero de campesino. El nuevo título de carreras para motocicletas con el sello de Valentino Rossi. Little Nightmares con mueble empotrado incluido. Figuras de tipo amiibo por decenas, Fifa 2017 o Gears of War 4 y el último Bioshock, la nueva entrega de Dragon Ball Xenoverse 2, que pudimos disfrutar en un 1 vs 1 (muy dinámico), además de conseguir una foto con unos chicos disfrazados de Songoku y Vegeta bajo una enorme figura del dragón Shen Ron. el último Uncharted, Burning Blood, el nuevo Naruto "Storm 4",  y para terminar algunos viejos conocidos por los aficionados como la última entrega de Call of Duty: Infinite Warfare. Mafia 3 en exclusiva, Battlefield, y muchísimos más que me sería imposible nombrar del tirón. También una enorme figura de Trico (The Last Guardian) adornaba uno de los pabellones. Sin dejar de nombrar el buen hacer de la organización, la cual se volcaba en realizar diferentes concursos, torneos, sorteos y presentaciones tanto de nuevos títulos como de hardware más puntero en el caso del Pc, así como de la diversificación de puestos para la venta de merchandising de todo tipo con el fin de sacarle la cucaña al personal. Muy divertidos los concursos de canto y aquellos torneos de carreras, estos últimos desde unas cabinas a modo de simulador. Espectacular por otra parte la cancha de baloncesto dispuesta para el nuevo NBA 2K17 donde podíamos echar unos tiros a la canasta.

Así, y con un magnífico sabor de boca como primer contacto y aperitivo, tras esta pequeña experiencia y antes de subir al piso destinado a RetroBarcelona, mis acompañantes y yo nos fuimos a comer escogiendo para ello un puesto japonés. Como balance general, ya lo he dicho, simplemente impresionante. Me quedé con la espina de probar muchos títulos y probar mis habilidades en el concurso de canto patrocinado por La Voz. Bueno, lo último, no, o sí. Pero tampoco me resultó nada traumático ya que yo estaba allí por lo retro y nada más. Pero eso, amiguitos míos, en la segunda parte la próxima semana.

Os dejo con algunas imágenes de mi visita al evento. Recordad que también habrá cierto material gráfico y en movimiento en el canal en Youtube.

























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