8 de janeiro de 2018
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En el paquete - Nueva compañera de piso: Super Nintendo 16 bits

1/08/2018
La familia crece, y hay que ver cómo lo está haciendo: este año 2017, del que todavía guardo un muy buen recuerdo en muchos de los aspectos, podría decirse que ha sido el que más he disfrutado -sobre todo a nivel personal- como amante del coleccionismo retro y en especial de los videojuegos. No sólo por mi sorpresiva llegada a Nintendo (por supuesto que para quedarme y siempre con el permiso de SEGA), sino también por la notable ampliación de mi lista de títulos, juguetes y consolas, sobre todo de la misma marca y a la espera de lo que venga, y otra serie de cosas de las que en este blog ya he hablado y algunas otras tantas que aquí y ahora no vienen a cuento mencionar. Estoy más que seguro, o al menos eso es lo que de corazón espero, que este recién estrenado 2018 que llega me brindará suculentas sorpresas de "alto guiso en olla de cobre" para degustar*.

La recién llegada Super Nintendo original, acompañada de su versión mini.

Binomio indiscutible de toda una época en 16 bits

Y es que, como digo, este año se ha presentado muy generoso (ya veremos cómo termina), trayendo de la mano inesperados regalos (de los cuales ya hablaré en próximas entradas) y, entre ellos, esta fantástica Super Nintendo como Regalo de Reyes a la que darle cariño y con la cual disfrutar; "el cerebro de la bestia", como rezaba el viejo anuncio, binomio indiscutible de toda una época (años 90) en liza con la añorada Sega Mega Drive, y junto a la que desde ya ocupará un lugar destacado de casa en mi creciente aunque todavía humilde colección. Una de las consolas por méritos propios más influyentes e icónicas de la historia de los videojuegos y que para los que vivieron la época y lo pasaron en grande a golpe de mando y cruceta, supuso un antes y un después.

La máquina que ocupa ahora estas líneas fue tan importante en la industria, que supuso el que muchos de los actuales jugones empezaran con ella hasta el día de hoy. Recordada con enorme cariño y nostalgia, sobre todo por los más veteranos entre los que me encuentro. Es más, ese fue el principal motivo por el cual me hice con una Super Nintendo Mini hace sólo unos meses, pero lo que no me esperaba de ninguna manera era que, después de más de dos décadas y habiéndola disfrutado en su tiempo, sería por fin un flamante poseedor de la máquina original.

Nada más abrir la carcasa... (en la foto no se aprecia la capa de mierda). 

Superviviente y lavado de cara

El tiempo todo lo cura, o eso dicen, y esa espina que tenía clavada en mi orgullo de retro, por fin se ha cerrado esta pasada semana aunque con cierto sabor agridulce. Y es que el maltrato y el tiempo han hecho mella en esta pequeña a pesar de que todo tiene solución. La consola ha llegado a mis manos totalmente vilipendiada físicamente, quizás por culpa de sus anteriores dueños o puede que por la fatalidad. Rescatada hace casi un año exacto de un mercadillo árabe a la más absoluta intemperie, y con toda seguridad expuesta durante meses, rodeada de cachivaches y trastos sin ningún tipo de protección, con marcas evidentes de marcas y arañazos sobre todo en uno de los laterales, así como restos de líquidos, pegamento y grasa que la rodeaban por doquier. Me pregunto cómo es que una consola de esta índole acaba así, olvidada y vejada a la espera de que alguien la salve y, lo que todavía resulta más sorprendente: cómo es que sobrevivió. También hay que contar con el evidente amarilleo del plástico conocido por todos los que nos dedicamos a esto y la muchísima porquería encontrada en su interior; entre telarañas, suciedad y polvo, además de grasa campando a sus anchas sobre la circuitería. No os imagináis lo que me ha costado limpiarla y dejarla en el estado que ahora tiene (seguramente haga algún tipo de tutorial al respecto para los que no se atrevan a echarle mano a su consola), que cualquiera diría lo que la pobre ha pasado, sobre todo a la hora de reducir la capa de óxido que rodeaba las chapas de protección que guardan la placa interior y de la que ahora mismo apenas queda rastro.

Posibles reparaciones

Pero no sólo la consola ha necesitado un lavado de cara, del cual ya se ha recuperado y hasta diría que huele tan bien como la primavera, sino que esta bellísima Super Nintendo en versión Pal y Europea en su edición española, a pesar de ser toda una superviviente y haber resistido todos los envites posibles, todavía necesita de un arreglo importante para disfrutar como se merece de su jubilación. En primer lugar, y planeado a lo largo de todo este año si el tiempo y la paciencia me lo permite, reparar o cambiar el chip de sonido a la espera de próximas pruebas, y en su defecto de algunos de sus condensadores por si la primera opción no lo solucionara. La consola enciende, se juega y disfruta, pero lamentablemente no tiene audio. Quizás un cambio de cable y el usar la toma de tipo RF lo resuelva sin necesidad de ponerme a soldar sobre la placa. Del resto, perfecta, y con el lavado de cara al que ya ha sido sometida, limpieza de placa y eliminación de todo tipo de orgánicos y sustancias nocivas para su conservación, poco le falta para estar como nueva y seguir dando guerra durante otros tantos años. También, y como ya he comentado, puede que termine por blanquearla para que luzca como recién salida de fábrica durante unos años, aunque como dice mi buen amigo Manwe, mejor dejarla así porque es precisamente eso lo que la hace maravillosa y le aporta cierto síntoma de "solera" como el buen vino. Y puede que tenga razón. 

También la carcasa, tanto la parte inferior como superior, recibió un buen lavado. Jabón y agua caliente.

Pero eso, de las vicisitudes para darle este último toque, ya hablaremos en otro momento si se precia, y de ser así no dudaré en hacéroslo llegar. Hasta el momento la consola descansa entre algodones a la espera de disfrutarla y gozar de mejores vistas desde una estantería. Un abrazo para todos, y a disfrutar del año que acaba de empezar.

Zona sobre la que en teoría deberé trabajar.

* (tal síntesis metafórica culinaria se le debe en muy gran parte al amigo, coleccionista retro y culpable, Tunay).
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