7 de fevereiro de 2020
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Xogo Lembranzas - Tekken 2 (Arcade / PSX)

2/07/2020
El videojuego de hoy es, por muchísimas y poderosas razones, uno de los más queridos y disfrutados en mi humilde colección.
Horas y horas, que podrían ser años haciendo cuentas, dedicadas en rigurosa exclusiva y por no poco tiempo, primero para sacar adelante la generosa lista de personajes (10 iniciales que desbloquearían otros tantos), y segundo y no menos importante, para convertirme entre aquellos que me retaban en todo un experto de la lucha virtual. Ah, cuántas bocas callé y cuellos partí...

Llamadme nostálgico, pero las sensaciones vividas con este juego no volvieron a repetirse. Jamás.

Con todos ustedes, señores visitantes de este blog, el rey, su majestad... El excelentísimo:

Tekken 2.

Y aquí os cuento mi historia. Tocho va, aviso:

No podría empezar a hablar de este juego sin narrar cómo el mismo llegó a mí. Y poco puedo decir que no sea para vanagloriarlo por todo aquello que supuso y reportó en mi vida como aficionado a las artes marciales y jugador. Es sin duda, y considerado por muchos como así lo define la propia historia, uno de los mejores títulos habidos en la industria de los videojuegos; atemporal, todavía muy divertido y desafiante, y por lo que he podido comprobar -además recientemente- sigue despertando pasiones entre los entusiastas de los videojuegos y de los títulos de lucha en general.

Y es que con Tekken 2 todo cambió; desarrollando en extremo un punto de inflexión respecto a cómo deberían de ser los juegos de lucha a partir de él. Es más, fueron muchos los que acabarían copiando su fórmula; por primera vez observábamos técnicas y combates altamente realistas, con todo un extenso abanico de personajes y modos de juego, en los que todos y cada uno de ellos utilizaban sus artes basándose en muy gran medida en las existentes en la realidad. Por aquel entonces yo era practicante de artes marciales mixtas (devaneos de juventud vigorosa y rampante), y todo lo que tuviera algo que ver con tales disciplinas llamaba poderosamente mi atención. Por eso y porque me impactó sobremanera, poco tardé en gastarme los ahorros de cada semana en el salón recreativo que mejor me pillaba de paso desde el gimnasio a casa.

Durante un tiempo ésta fue la máquina que me quitaba el sueño. Más imágenes pinchando aquí.
 
A finales de los años 90 los gráficos, aunque todavía nos dejaban perplejos y provocaban asombro, no eran como ahora entre los más jóvenes lo más importante; cada mejora por pequeña que fuera y porque casi siempre venía acompañada de cambios a nivel jugable que nunca antes habíamos visto, hacía que, además de sorprendernos de manera inocente, que nos sintiéramos como si estuviéramos viviendo realmente un momento único e irrepetible (como así ha sido y soy de los que creen que las nuevas generaciones aún no han tenido la suerte de vivirlo así). Imaginad entonces cómo disfrutaba de la recreativa de Virtua Fighter 2. Para mí aquello era lo más parecido a un simulador de combate real. Ni Street Fighter, ni Last Blade, ni nada que se le pareciera. Casi cada mañana que salía del gimnasio pasaba por delante de los recreativos llevando a mis espaldas una mochila de Nike de color azul mientras me bebía los últimos restos de un Gatorade y, como en un ritual, sentía la acuciante necesidad de batirme en duelo singular mientras manejaba al poderoso Akira para después analizar la partida y esperar que al día siguiente pudiera llegar a otro nivel.

Pero con Tekken... todo cambió. 

He de decir que mi primer encuentro con la saga fue con esta segunda entrega, puesto que no supe de una anterior hasta un tiempo después y ya enganchado a la joya de Seiichi Ishii. Recuerdo entonces que la máquina de SEGA de mis amores y montada en la increíble placa Model 2, estaba justo en el lado izquierdo de la entrada del salón; sólo tenía que subir un escalón desde la calle para poder jugar. Y así fue aquel mismo día, enfrascado en mi rutina, cuando de pronto y al fondo de todo el recinto una enorme pantalla mostraba una demo de un juego de lucha que nunca antes había visto por allí. Era Tekken 2... montado sobre una System 11, que se basaba en la de Playstation.

Creedme, en su momento estos gráficos eran de lo más brutal y realista.

En su versión arcade y a 60 imágenes por segundo en alta resolución, cada escena y cada movimiento ejecutado (personalmente escogía a Lei o a Law por mi afinidad y gustos con los artistas marciales a los que representaban) lo hacían de una manera magistral. Así que pronto dejé a un lado (de hecho no volví a tocarlo) al que sólo 24 horas antes había sido el motivo por el que mis cinco duros del día pesaban demasiado en el bolsillo de mi pantalón. Mejores gráficos, más personajes y posibilidades... en ese momento era el auténtico juego de lucha que hacía que otros languidecieran ante su espectacularidad. Corría el año 1995, y sólo uno más tarde uno de mis sueños se convertirían en realidad.

Una tarde de sábado, y viendo un anuncio en la tele del cual hablé en esta otra entrada con motivo del 20º aniversario de la primera Playstation, vi que uno de los títulos con los que contaba la primeriza máquina de Sony era aquel que me quitaba el sueño y del que, como buen fan del juego y siempre que podía, me encargaba de hablar con visible entusiasmo a los demás. Estaba lo que se dice, 'flipado'. Las cosas como son. Y fue ese el detonante de que, tras casi un año en la calle porque poco he sido de comprarme las cosas de salida, yo me decantara en contra de SEGA Saturn por la máquina gris; Tekken 2 fue el culpable de que me comprara la Playstation y mi entrada por la puerta grande en los maravillosos 32 bits. Ahí es nada... y por unas 30.000 de las viejas pesetas. Pero lo mejor fue cuando -que ya es casualidad- pude comprobar que una de las demos que venían en el cd de regalo me permitían jugar con Law y Lei durante un único combate y que jugué hasta la extenuación. Recuerdo a mi hermana asombrada y repitiendo sin cesar que los luchadores parecían de verdad. Y es que esa era la impresión.

Tekken 2 en Playstation venía con muchas y jugosas novedades jugables.
 
Y fue entonces que llegó el momento culmen. Un sueño hecho realidad. Mi madre, por 8000 pesetas de la época en un Centro Mail y, según me contó mi hermana que fue quien la acompañaba, al grito del precio en mitad del establecimiento para asombro de los presentes (imaginaos...), me regaló la versión que tanto tiempo estaba esperando; la mejor. Tekken 2, a 50 herzios, sí... pero en una edición que dejaba a la que había disfrutado hasta el momento en recreativas a la altura del betún: una gran cantidad de personajes y modos que nunca habíamos visto, finales exclusivos... y una nueva banda sonora que se incluía además de la original. Toda la diversión en un único CD de serigrafía playera y exuberante que tantos y tan grandes momentos me hizo pasar. En la intimidad de mi casa; disfrutar de todo el sabor arcade en pijama una mañana de sábado o entre semana era una idea demencial. Imagino que mi madre estaba tan harta de escucharme hablar de él que acabó por rendirse...

Y a partir de ahí llegaría todo lo demás: partidas en grupo en mi casa o en las de mis amigos, durante innumerables horas y a veces llegando la noche, pero siempre y fuera como fuera siempre era el juego al que todos querían jugar. Me llamaban por teléfono y, yo sé que por absoluto interés en la mayoría de las ocasiones, pero no iba a poner peros a la hora de disfrutar de todas las opciones y maneras posibles de un juego como aquel. Épica, por nombrarlo de alguna manera, fue la maratón de Diablo 1 y Tekken 2 que nos hicimos un fin de semana entre dos amigos y yo. De las más recordadas en toda mi vida. Lástima que esos buenos tiempos jamás volverán.

Y mientras me seco la nostalgia (muy agradecido porque hayáis llegado hasta esta parte), ahora sí, por fin, paso a dar mi opinión y análisis (objetivo, o no...) de Tekken 2 en su versión para la primera Playstation. Una consola que significó no pocas cosas en mi juventud, como también el final de una etapa en la que cada vez los recreativos tenían menos presencia hasta desaparecer. Yo mismo, salvo momentos puntuales, dejé de ir.

El típico aviso legal de Playstation era sinónimo de diversión hasta reventar.

Historia:

La historia se centra en el que es el mayor torneo de lucha de Japón. El Tekken, o el puño de acero, como le llaman tradicionalmente y cuyo premio supone una enorme cuantía. Un torneo auspiciado por el mismísimo Kazuya, protagonista de la primera entrega e hijo de Heihachi Mishima; uno de los personajes más fuertes e icónicos de la saga y al que veremos ascender por la pared de una montaña y al que creíamos muerto en el título anterior. Kazuya, sorprendido ante la noticia y vuelta de su odiado padre, convoca un segundo torneo esperando acabar con su progenitor de una vez por todas, reuniendo para ello a todo un elenco de luchadores (algunos de ellos con la misión ineludible de dar muerte al propio Heihachi).

Da la sensación de que Heihachi es el malo de la película, y de hecho fue el jefe final del primero, pero investigando un poquito en su historia, consecuencias y motivaciones, nos damos cuenta de que su hijo es todavía mucho peor.

Cada uno de los personajes (10 iniciales, 10 desbloqueables así como algunos otros luchadores ocultos haciendo un total de 25), tienen diferentes motivos y cuestiones por los que participar en el torneo. La mayoría con lazos familiares o personales con otros luchadores del torneo y, otros, con el propio anfitrión. Todos y cada uno de ellos con su respectiva animación final.

Algunos escenarios lucen majestuosos junto a su banda sonora. ¿Quién no recuerda el escenario de King?

Gráficos:

Aunque hoy es un juego al que se le notan las costuras, en su tiempo fue un juego sorprendente y bastante espectacular. Una buena cantidad de personajes -con algunos que repetían desde la primera entrega- y un buen surtido de escenarios prerrenderizados representando diferentes lugares del mundo, eran sólo algunas de las excelencias con las que nos deleitábamos una vez estábamos ante el televisor. Ayudaba además el mimado diseño de animaciones y movimientos de cada uno de los luchadores, dando la sensación por su variedad y realismo de hallarnos ante un combate casi real. Pocos títulos de lucha podían hacerle sombra (creo que ninguno, sinceramente), y es verdad que a 50 herzios la versión casera perdía en cuanto a velocidad y respuesta, pero también os digo que pasados los primeros minutos esa pequeña diferencia no dejaba de ser una apreciación residual. A finales de los años 90 todavía disfrutábamos de lo que teníamos entre manos sin miramientos; no como ahora, que entre unas y otras charangadas técnicas, la juventud suele dispersarse sin centrarse en la más pura y genuina diversión.

También se notaba el bajón general en los fondos, que en Playstation parecían imágenes superpuestas, pero todo lo que hacía grande al juego, multiplicado por mil gracias a la gran cantidad de extras, estaba ahí. Los menús, fuentes, y demás "adornos" visuales para manejarse por las diferentes opciones del juego, cumplen y lo hacen con buena actitud.

Se notan a veces, en según qué ocasiones y movimientos, animaciones y posturas forzadas con algo de 'clipping' pero que para nada enturbian la sensación de realismo general; esto se debe a la cantidad de polígonos con los que los personajes fueron creados, aunque en 1996 el juego fue elogiado por la crítica al poder plasmar tal ingenio y fluidez (sobre todo en sistemas ntsc) en una máquina de 32 bits.

La versión Playstation bajaba un poco el listón gráfico de la recreativa, pero era igualmente increíble.

Sonido:

Poco más podíamos pedir como colofón a un juego de estas características y cuidado al detalle: una banda sonora equilibrada, variada y de gran calidad, de la que destaco el hecho de que podemos escuchar también la versión arcade original. Todavía hoy si escuchamos una pieza determinada, y a pesar de que han pasado más de dos décadas, sabremos al instante a qué personaje o escenario estaba dedicada. El resto de efectos: gritos, golpes, así como los relacionados con otros movimientos, cumplen con lo esperado sin degradar la buena impresión general.

Jugabilidad:

Aquí es donde Tekken 2 es sin duda el verdadero rey de su tiempo. A nivel técnico y jugable, a pesar de sus similitudes con su primera entrega, la continuación de esta franquicia fue pionera y un punto y aparte en el modo de jugar a los títulos de lucha en 3D. A los nuevos modos, Survival (donde lucharíamos contra diferentes oponentes hasta caer rendidos), batalla por equipos (la joya de la corona en las partidas grupales), Time Attack y el modo arcade ya conocido, y hasta un modo Práctica, se le unía un desarrollo y una curva de dificultad más amable que invitaba -incluso al neófito- a probar suerte y pelear. Era fácil que alguien sin demasiada idea pudiera vencer a uno más experimentado.

Por primera vez se diferencian botones superiores de inferiores (asignándolos del mismo modo a los miembros de los personajes), traduciéndose durante la partida en una mejor intuición y variedad técnica que dotaba a cada uno de los combates y combos de mayor reacción y espectacularidad. Tampoco era un juego sencillo, aunque así lo pareciera, pues manejar bien a todos los personajes y vencer a contrincantes temibles requería de muchas horas de juego y práctica.

El listado de personajes, extenso y variado para la época, es también otra de sus señas de identidad. Nos gustase el estilo que nos gustase, allí teníamos un personaje que muy probablemente se adaptara a nosotros. Si querías Kung-Fu, tendrías Kung-fu. Lo mismo con Muai Thai, Taewkondo, Ninjitsu... La única pega es que algunos (no muchos) de los personajes no cambian demasiado su estilo salvo la piel que los representa. También teníamos, además de los desbloqueables, algún que otro luchador oculto.

Algunas técnicas eran tan demoledoras que podíamos sentir el dolor en nuestras propias carnes.

Conclusión:

Tekken 2 es un juego que marcó a distintas generaciones -entre las que me incluyo- y que además lo hizo marcando un antes y un después. Hoy día muchas de sus virtudes ya han sido superadas en el tiempo, pero sigue siendo un juego muy bueno y eso no se le puede negar. Buena jugabilidad, duración y posibilidades, un trinomio perfecto si lo que buscas es por encima de todo entretenimiento y diversión. Sea en compañía, en grupo o en solitario, y sin desmerecer la Arcade, la versión de 32 bits (preferiblemente la de 60 hz) es sin ánimo de duda, la mejor. Un buen número de extras y personajes, una asignación de botones perfecta y una relativa curva de dificultad poco pronunciada, son ingredientes más que suficientes para empezar a gozarlo. Aún así no es un título fácil en los modos de dificultad más elevados y mucho menos ante un buen jugador ya experimentado; de querer dominarlo se necesitan muchas horas practicando. Mientras unas técnicas son fáciles de realizar, otras son sin embargo mucho más complicadas, y casi siempre nos sorprenderemos al descubrir alguna nueva.

La mayoría siempre prefiere su tercera entrega (dicen que la mejor), aunque yo me quedo con este Tekken 2. Uno de los mejores juegos de lucha de todos los tiempos. Sin duda, lo recomiendo.

Lo mejor:

-Gran cantidad de personajes (25).
-Gran cantidad de opciones para la época.
-Dos bandas sonoras de gran calidad a escoger.
-Muchos niveles de dificultad.
-Diferentes opciones ya sea en grupo como para un solo jugador.
-Buen surtido de escenarios.
-Animaciones, combos y técnicas variadas muy realistas.
-Podemos arrollar a otros personajes e incluso inmovilizarlos.
-Modo práctica.
-Partidas por equipos.
-Combos interminables. 
-Intuitivo y accesible a los jugadores menos expertos.
-Fácil de manejar pero difícil de dominar (lo ideal en un juego de lucha).
-Diferentes finales para cada personaje.
-Historia y motivaciones de cada luchador.
-Muchas horas de juego.
-Intro espectacular en su momento.
-Personajes ocultos.
-Campo de batalla infinito (siempre que nos movamos hacia un lado, nunca llegamos a un tope).
-Versión Playstation muy fiel en todos los aspectos a la recreativa, e incluso mejorándola.

Lo peor:

-Las diferencias entre 50 y 60 herzios.
-Algunos errores gráficos leves en algunos de los personajes.
-Varios de los personajes (unos pocos) copian entre sí su estilo de lucha y ataques.
-El enemigo final, aunque poderoso, no es todo lo espectacular que desearíamos.
-Algunos ataques o movimientos son poco realistas (ciertos saltos son demasiado exagerados en ocasiones, así como el efecto de algunos golpes en la física del rival).

Personajes en esta entrega (de wikipedia):


Curiosidades:

-La placa System 11 de la recreativa en el primer Tekken, está basada en Playstation.
-Playstation sólo tenía 2mb de ram, lo cual obligó a los desarrolladores a comprimir muchísimo las texturas.
-El CD de Playstation muestras a tres de las chicas en bikini (hoy en día sería considerado por la gilipollez imperante de machista y patriarcal).
-Existe un truco para poder jugar en primera persona.
-En algunos escenarios, como el de Heihachi, existen algunos huevos de pascua.
-En el escenario de Paul Phoenix podemos ver las desaparecidas Torres Gemelas.
-Algunos combos pueden desembocar en un Perfect.
-Si derrotamos a alguien en el segundo combate con muy poca vida, suena una voz.
-Fue durante 24 semanas número uno de ventas en los EE.UU.

Mi copia original de 1996. ¡¡¡Ocho Miiiiilll!!!

Más imágenes de una partida reciente.

Algunos personajes eran lentos pero contundentes.

Uno de los escenarios. Atentos al detalle de las todavía existentes entonces "Torres Gemelas".

Existe un truco que cambia de lugar la cámara y nos permite jugar en primera persona.


La intro que venía en la demo nos dejó a todos boquiabiertos.


Personajes como Yoshimitsu son bastante difíciles de dominar.
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