Finalizamos el
año 2019 con una de esas entradas personales, muy retro, y cargadas de solemne emotividad. Lo primero porque fue
la primera consola real que tuve entre manos y, lo segundo, porque la descubrí y disfruté en compañía de una persona muy querida que tristemente ya no está. Hoy,
en el paquete, la antigua y desconocida,
T-800c de
Magnavox, distribuida por
Temco y fabricada en
Hong Kong. Año
1979...
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| Magnavox era una filial de Philips. |
Con licencia de la que fue la primera fabricante de consolas de toda la historia (con la todavía más veterana
Magnavox Odissey), la
T-800c viene con hasta
cuatro juegos en "memoria" entre los que destaca como base de todos y cada uno de ellos, el clásico
Pong.
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| El diseño frontal de la Temco 800c, a mí al menos me parece bastante elegante. |
De aspecto prácticamente portátil
(es casi tan grande como una Switch) y con cuarenta añazos encima, esta joya es, de manera aplastante, la más veterana de todas aquellas consolas habidas y
-por el momento- por haber en mi colección. Aunque funciona y emite tanto sonido como imagen de una manera decente, la sintonización en televisores modernos
-como es de esperar en artilugios con tanta solera- es algo imprecisa y por debajo de la nitidez que a finales de los años 70 y principios de los 80 estas consolas podían ofrecer. Así mismo se nota cierta rigidez y poca flexibilidad en el cableado. llegando a "quejarse" en cuanto lo movemos, pero siempre dentro de lo normal en componentes y calidades que tienen ya cierta edad.
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| En el centro podemos apreciar el altavoz interno. |
La de horas que me mantuvieron enganchado frente a la pantalla los cuatro títulos (Tennis, Hockey, Squash y Practice o Frontón) de los que sigue haciendo gala el chip AY-3-8500, no fueron pocas. Eran otros tiempos y, dada mi corta edad e inexperiencia, cualquier cosa con tal interacción era poco menos que magia y diversión asegurada. Así, embelesado y sin comprender demasiado cómo era posible que, a los mandos de aquel pequeño artilugio, fuera posible tal interacción, descubrí de manera instantánea cuánto me gustaban y cuánto me depararía el mundo de los videojuegos.
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| El chip AY-3-8500. Pincha en la imagen para verlo más grande y la referencia de su autor. |
Con un compartimento trasero dispuesto para hasta seis pilas de 1,5v (9 voltios en total y un Amperio de corriente continua o DC) al igual que la posibilidad de alimentar la consola con un transformador de 9 voltios y centro positivo (-+), esta consola se conecta al televisor gracias a un cable coaxial soldado a la propia placa. De la misma manera hallamos dos mandos (en realidad dos potenciómetros), los cuales como si de un dial se tratara manejaremos y desplazaremos las barras de juego hacia arriba o hacia abajo. Como apunte y detalle curioso, decir que ambos se guardan a los lados de la consola
-como solía hacerse en muchas máquinas de la época- recordando ahora de alguna manera, y salvando por supuesto las
distancias, a una suerte de Nintendo Switch.
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| En la parte trasera nos indica que el juego se sintoniza en el viejo canal 4. |
Con servicio o saque automático y manual según nuestras preferencias, también se podía cambiar el tamaño y ángulo de los elementos del juego, variando así el tipo de dificultad además de contra la pericia del segundo jugador. Destaca entre todo el conjunto y en mitad de un chapado bañado en plata (y elegante), un
altavoz interno que funciona a modo de beeper, cuyo cometido no es otro que cantar cada vez que la "pelota" golpea alguna de las barras de cualquiera de los jugadores o contra la pared en el modo de Frontón.
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| Detalle de la caja original. |
Hay que decir que, de esta T-800, existían dos versiones: una en color y otra en blanco y negro. Ambas con la carcasa sellada y muy difíciles de abrir para reparar o inspeccionar con el consiguiente peligro de romperla.
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| Dos portátiles frente a frente. Pasado y... menos pasado. En la caja vemos la versión en blanco y negro. |
Hasta el próximo año.
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