Dystopicon, un nuevo simulador opresivo-social
Seguimos a vueltas con otro de tantos indies que he estado probando durante la pasada semana. Concretamente con un videojuego desarrollado por españoles, un título ambientado en un mundo ficticio y completamente distópico, para nada veraniego y para disfrutarlo encerrado entre cuatro paredes y a salvo del Sol.
Se trata de una experiencia en primera persona e interactiva desarrollada en un universo "imaginario". Un lugar donde los robots han logrado reemplazarnos y hacen todo aquello para lo que han sido creados, sobre todo para ocupar un puesto en aquellos trabajos orientados hacia los servicios y la producción.
Como ciudadano humano regular de 'Clase 2' reeducado, ocupamos un piso "regalado" por el Gobierno; un espacio minúsculo y con aspecto de grillera, semejante a esos apartamentos que actualmente se venden o alquilan a precio de oro en la ciudad de Madrid. Para ello no debemos hacer gran cosa, simplemente tumbarnos a la bartola, comer como si no hubiera un mañana, ver la televisión y utilizar todo lo necesario para sobrevivir. Un acuerdo que parece fácil, pero que sin embargo no lo es y que tiene letra pequeña:
Acatar sin rechistar las normas y convertirse en un ciudadano leal y un chivato, con todas sus consecuencias, le pese a quien le pese.
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| Boceto del desarrollador que podría ser el de cualquier catálogo de Ikea - Dystopicon |
Parecidos razonables
No es la primera vez que me enfrento a una distopía de este tipo y prueba de ello son los muchos videojuegos, películas y series que he disfrutado desde que tengo uso de la razón, como Deux Ex, Papers, please, Black Mirror, Detroit: Become Human y Blade Runner. Sin duda es un género que me encanta y una oportunidad para experimentar algo distinto, poniéndome a prueba o haciéndome pensar ante la idea de hallarme en un futuro decadente y opresivo.
Sin embargo, y sobre todo desde hace unos años, tengo la sensación de que la línea entre la ciencia ficción y la vida real que estoy viviendo es cada vez más fina. Tengo cierta edad y también buena memoria para lo que no debo, y puedo comparar con todo tipo de detalle cómo se vive ahora y cómo se hacía cuando era joven.
Está claro, y no lo digo únicamente yo, que algo ha cambiado en el mundo y lo que estamos viviendo sólo es el principio de lo que está por venir. La idea de 'El Gran Hermano' de Orwell ya no parece tan extraña y lejana, y elementos como vigilancia aceptada y el control de nuestros datos y la manipulación de nuestro pensamiento parece ahora más presente que nunca (y de hecho se queda corto), y con el beneplácito de los Gobiernos y los poderes fácticos, empeñados en hacernos bailar a su son y digamos amén a su ideología. Casi sin que nos demos cuenta y aceptando como nuestra lo que en realidad es su manera de actuar y pensar.
Y mucho me temo que, lejos de desaparecer, se instalará aún más cómodamente en nuestra realidad.
| Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... Claro, claro... - Dystopicon |
Dystopicon:
Desarrollado por Palitroque, un estudio murciano creado en Cartagena en el año 2025, se presenta así el primer videojuego del equipo, comandado y fundado por Juan Felipe Molina. El prototipo del juego partió en 2018, con un trabajo que le llevó a nuestro protagonista más o menos un año, mientras ampliaba el guion y añadía las mecánicas. La premisa de un personaje encerrado en casa a merced de lo que ocurría fuera, era muy interesante y atrayente, y la primera 'alpha' que subió consiguió la friolera de 12.000 descargas. Tal éxito convenció a JFM para seguir adelante con el proyecto, aunque seguía siendo una versión muy primeriza a la que le hacía falta más contenido y un aspecto profesional.
Ya con las ideas bien asentadas y las cosas claras y el chocolate espeso, Juan Felipe dejó su trabajo en noviembre de 2025 para ponerse en serio con el videojuego y dedicarle todo su tiempo. En palabras del propio autor, seguidor de Philip K. Dick y sus novelas, precisamente recogió de una de ellas: 'Ubik', la idea de introducir una moneda para poder usar cada uno de los aparatos domésticos. Faltaba un método con el que hacerse con la materia prima, y fue así que nació la idea de conseguir dinero a través de la televisión.
Todo funcionaba y parecía lógico, aunque ahora faltaba darle forma al resto, "contratando" para su sueño a Xenia Almela y Mario Alba, artista 3D y dibujante respectivamente. Este último ya había creado una serie de cómics o tiras con viñetas para el original.
| ¿Realidad? ¿Simulación? ¿Churras o Merinas? - Dystopicon |
Historia:
En Dystopicon somos un simple ciudadano "reeducado" y enviado desde otra zona a nuestro nuevo apartamento. Un individuo sin aspiraciones ni anhelos, atrapado en una distopía aparentemente tranquila y ordenada a partes iguales, manejada con una estricta serie de normas impuestas por un poder político-social denominado 'La Trinidad'. Éste controla nuestras reacciones y supervisa nuestras acciones, haciéndonos creer desde el primer momento que somos totalmente independientes y que incluso llegamos a tener libertad para pensar. Los estímulos nos llegan de manera incansable, ya sea a través de una ventana y una mirilla, un buzón de mensajes que nos envía recomendaciones para seguir al dedillo.
Aunque podemos ser un ciudadano ejemplar y llegar a ser un lazarillo, también podemos optar por saltarnos todas las consignas y actuar por nuestra cuenta mientras buscamos una forma de escapar. Durante la estancia también recibimos visitas, informantes, espías y algunos vecinos, a los cuales podemos contestar de mala manera, seguirles el juego y hasta denunciar. Todas nuestras respuestas y acciones suman o restan, aunque todo depende de si queremos ser fieles al Partido o iniciar una revolución.
Los robots nos han reemplazado y son ellos los que realizan nuestras tareas, por lo que como ciudadano de Clase 2 de lo único que debemos preocuparnos es de sobrevivir. Si tenemos hambre, comemos, si tenemos frío, nos calentamos, y si la suciedad y la dejadez nos rodea también podemos darnos una ducha o limpiar el piso reciclando cada cartón. Para ello debemos conseguir los créditos necesarios (porque nada es gratis y las paguitas para los que ya sabemos), por lo que la única manera de conseguir dinero es consumiendo todo tipo de contenidos desde nuestro televisor.
Todo lo que sea necesario para mantenernos atontados, y ya de paso acelerar el proceso de estímulos para que no nos hagamos preguntas de más. Incluso el proceso de participación de la lotería está pensado para que aunque nos toque nunca ganemos lo suficiente como para dejar de jugar.
Peligrosamente real.
| Y aquí es donde sucede todo... O casi todo - Dystopicon |
Gráficos:
Dystopicon es un videojuego minimalista y de arte sencillo sin alarde alguno ni florituras, dotado de una perspectiva en primera persona a través de un personaje apoltronado, y en la que apenas podemos movernos salvo para realizar algunas acciones y curiosear. La estética es simplificada y tiene un aire retro o vintage en los muebles, aunque evidentemente estamos ante un ambiente futurista y de ciencia ficción. El contraste entre las sombras y algunos colores le dan un toque sombrío, aunque todo cambia cuando empezamos a desbloquear muebles y ese espacio "limpio" se empieza a llenar.
Los modelos 3D de los personajes -también el resto de electrodomésticos- apuestan por un acabado bajo en detalles y realizado con muy pocos polígonos. De hecho los humanoides (robots) no tienen rasgos, por lo que su aspecto puede llegar a despertar cierta animadversión. Todo en conjunto parece un render no acabado del todo, aunque el aspecto es agradable y tan funcional como lo es la interfaz.
Quizás lo que me chirría sean las viñetas de cómic, que aunque están bien realizadas y muestran sin palabras lo que está ocurriendo en algunos momentos, tienen un diseño algo extraño con una disposición de los recuadros y los colores algo difíciles de ver. Me da a mí que los daltónicos lo van a pasar algo mal.
| Constamente seremos aleccionados por un sinfín de mensajes de aviso - Dystopicon |
Sonido:
A un apartado gráfico sencillo y parco, no le pegaría en absoluto una banda sonora despierta y llamativa. El sonido en Dystopicon apenas se siente y no cobra casi protagonismo, con momentos de silencio absoluto tan sólo quebrantado por los correos entrantes, el bullicio de la calle y el volumen casi ininteligible del televisor. Esto no es en sí malo sino más bien al contrario, pues en este juego todo está pensado para crear esa atmósfera opresiva y monótona, en la que si algo sucede es sinónimo de problemas.
Destaca el zumbido constante de alerta cuando nuestra "popularidad" ante lo que el sistema espera de nosotros no va como debería. Y los golpes en la puerta, dados a toda prisa, con tanta profundidad y realismo que puede llegar a crear algunos picos de ansiedad.
| También podemos curiosear y explorar a través de los conductos de ventilación - Dystopicon |
Jugabilidad:
El objetivo de Dystopicon es sencillo, aunque conseguirlo ya es harina de otro costal: debemos superar las seis habitaciones disponibles (más una secreta), superando cada evento y alcanzando un mínimo de puntos de ciudadano para poder proseguir. Empezamos como Ciudadano de Segunda Clase, con pocos privilegios y los electrodomésticos y necesidades más básicas, y desde ahí podemos ascender dentro del sistema o por el contrario, reunir los créditos suficientes para intentar comprar nuestra libertad y escapar.
Todo ello tratando de administrar con detenimiento y cuidado nuestro dinero y tiempo, y saciar las necesidades básicas, como comer, ducharnos, o utilizar la calefacción. Cada acción cuesta dinero hasta el punto del absurdo, aunque por suerte contamos con la televisión y todos sus contenidos, nuestra principal fuente de ingresos. Sí, cobramos por ver y tragarnos todo lo que la caja tonta vomita y pagar así todo lo que necesitemos.
Superar el número de días requerido no sólo sirve para desbloquear más objetos, sino que cada vez que cambiamos de habitación (y el traslado a una vivienda más compleja) también sube el nivel de los retos y por ende su dificultad. Si no lo conseguimos podemos fallecer en el intento, aunque en el mejor de los casos seremos reasignados nuevamente al campo de reeducación.
Todo tiene consecuencias, desde mirar por la ventana cuando no corresponde, hasta responder mal a nuestro casero, atender la puerta con malos modos o investigar los pisos de los vecinos al tiempo que nuestros puntos de ciudadano descienden. A veces es tanto o más estresante vigilar nuestro estado con el minijuego de Tamagotchi, pues además de controlar nuestras acciones también debemos vigilar la salud, el hambre, el confort y la diversión. Llevar cualquiera de ellas a cero supondrá nuestra muerte, y es que nadie en Dystopicon es imprescindible.
Por supuesto que tenemos cierta decisión para ver cómo afrontamos la partida, convirtiéndonos en un ciudadano ejemplar y obediente que sigue todas las normas o ser alguien curioso y tocarle las pelotas. Investigar, explorar e incluso intentar hackearlo, podemos hacer muchas cosas hasta conseguir un total de catorce finales diferentes, basados en nuestras decisiones.
Si por el contrario no lo aguantamos también podemos recurrir a la eutanasia, y así nos ahorraremos mucho sufrimiento.
El juego hace gala de una buena dosis de humor negro, con situaciones de corte irónico y algunas de ellas muy surrealistas, pero tan posibles que hasta da miedo.
| Test de preguntas en Dystopicon |
Conclusión:
Dystopicon parecía a simple vista un juego bastante extraño y hasta cierto punto aburrido, aunque eso sólo sucede durante los primeros minutos hasta que le cogemos el tranquillo. El concepto en el que se basa parece imposible y sólo visible en una distopía, aunque por otra parte es de lo más realista y convincente.
La mecánica es sencilla y la puesta en escena minimalista, pero tiene bastantes opciones y finales posibles como para rejugarlo y disfrutarlo más de una vez. Quizás sea algo incómodo la velocidad con la que se demandan las acciones, aunque eso sirve para ponernos mejor en contexto y situación.
El planteamiento es sencillo, mirar la televisión a cambio de dinero, jugar a la lotería que nunca nos hará rico y utilizar ese dinero para satisfacer nuestras necesidades y continuar viviendo dentro de una sociedad que ha encontrado la manera de convertir la comodidad en una forma de control. Parece sólo un juego, pero es una sátira más que correcta de la sociedad en la que vivimos.
Totalmente recomendable.
Lo mejor:
- Concepto original.
- Modo historia y desafío.
- Seis escenarios y uno secreto, más catorce finales posibles según nuestras decisiones.
- Desbloqueables.
- Sátira ideal que refleja nuestra sociedad tan controlada.
- Humor negro a raudales.
- Interfaz mínima pero totalmente funcional.
- Sensación constante de querer saber más sobre nuestro entorno.
- Decisiones que nos llevan por múltiples caminos.
- Cierta estrategia para mantener los puntos de ciudadano a raya.
- Factor de Exploración e investigación.
- La ambientación distópica está muy bien representada a pesar de su minimalismo.
- Otro videojuego español.
Lo peor:
- Para algunos jugadores la velocidad a la que se desarrolla todo puede resultar estresante.
- No apto para jugadores impacientes o que esperan algo más dinámico.
- Da mucho miedo ver lo mucho que se parece todo a la realidad actual.
- En algunos momentos se nota que tiene bajo presupuesto.
- Quizás se podría haber metido muchísimo más contenido.
Os dejo con otras imágenes promocionales del juego:
Nada más.
¡Hasta la próxima entrada!








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